PDH supervisa condiciones de la Policía Nacional Civil en el interior del país

  • Lunes, 15 Mayo 2017 15:33
Personal de la PDH verifica condiciones de comisarías y subestaciones de la PNC. Personal de la PDH verifica condiciones de comisarías y subestaciones de la PNC.

Guatemala, país, 15 de mayo de 2017. Delegados de la Procuraduría de los Derechos Humanos (PDH), del 08 al 11 del presente mes, realizaron  una supervisión a las comisarías y subestaciones de la Policía Nacional Civil (PNC) que se ubican en los departamentos   de Huehuetenango, Quetzaltenango, San Marcos y Retalhuleu, con el objetivo de verificar las condiciones de los agentes en esos lugares.

 

Abner Paredes, titular de la Defensoría de la Juventud de la PDH, expresó que entre los centros que se supervisaron están: la Subestación 43-13 Chiantla, Estación 43-1 Huehuetenango, Comisaría 41 Xela, Subestación 41-11 en San Marcos y la Comisaría 34 y Subestación 34-11 de Retalhuleu.

Según expresó el funcionario, entre  los hallazgos se destaca que  los espacios y condiciones  en las que pernoctan los agentes no son  las adecuadas,  ya que en la mayoría de las sedes policiales existe hacinamiento. Asimismo, se constató que estas  no  cuentan con un servicio de agua potable lo que crea ambientes insalubres; además, las mujeres agentes carecen de condiciones dignas para laborar, ya que los servicios sanitarios son insuficientes y las regaderas están expuestas a la intemperie. 

“No hay suficiente mobiliario, no reciben insumos ni uniformes, lo cual los obliga a adquirirlos con sus propios recursos”, destacó el funcionario.

Además, se observó que la infraestructura en la que se ubican las estaciones  es pésima por presentar un deterioro total, filtraciones de agua, instalaciones eléctricas expuestas, hundimiento de suelos y un inminente riesgo de colapso estructural. También se constató que en  la mayoría de estas, la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred) ya las dictaminó como inhabitables por la precariedad de los edificios.  

“Las condiciones encontradas pueden considerarse como tratos crueles, inhumanos y degradantes, vulnerando la dignidad, derecho a la vida, integridad y salud de las y los agentes de la PNC”, concluyó Paredes.