Sonrisa agradable y tesón para luchar por los derechos de las mujeres

  • Martes, 25 Febrero 2014 12:57
“Quiero que las garantías fundamentales las conozcan todos y todas, y se vuelva una práctica”, fue parte de lo expresado por la Procuradora Adjunta II, Hilda Morales Trujillo, en una entrevista publicada en el Diario de Centro América, el 25 de febrero.

“La vida me hizo feminista”

José Pelicó
Diario de Centro América
 
Recuerdo que era una de mis fuentes privilegiadas en temas relacionados con la situación de las guatemaltecas, cuando ella se desempeñaba como dirigente y lideresa en las organizaciones sociales. Siempre ha sido defensora de los derechos económicos, sociales y políticos de las mujeres.

Con la amabilidad que la caracteriza me recibió en su despacho, en la Procuraduría de los Derechos Humanos (PDH), donde actualmente funge como titular Adjunta.
 
Su sonrisa agradable hace que esta conversación sea amena. Hilda Morales Trujillo, nuestro personaje, ha superado diferentes obstáculos como mujer en el ámbito social y público, lo cual la ha llevado a ocupar cargos importantes en el sistema de Justicia y en las Organizaciones No Gubernamentales.

Su formación profesional se dio entre manifestaciones, un periódico y un radioperiódico, en el Instituto Normal Centro América (INCA) y en la Universidad de San Carlos de Guatemala (Usac).

“No nací feminista. La vida me hizo feminista. Cuando estudiaba derecho y empecé a aplicar la ley como pasante en los juzgados de familia, me di cuenta de la discriminación y violencia contra las guatemaltecas”, dice, al explicar que se involucró en la defensa de las garantías de la población femenina, para que tenga una mejor situación, posición y condición.

Respira profundo, hace una pequeña pausa y comenta: “Cuando volteamos a ver y ponemos 1964 como punto de partida, creo que hemos caminado bastante en el ámbito de la legislación y en el conocimiento de nuestros derechos”.

Le preocupa la condición de las mujeres en el área rural, pues no tienen acceso a la educación. “Muchísimas no conocen el alfabeto, se levantan a las 04:00 y  ejercen triple jornada laboral”, señala.
De niña, la procuradora Adjunta quería ser trabajadora social, y luego ser pedagoga, y por azares del destino siguió siendo docente en diferentes espacios.

Menciona que cuando ocupó cargos en el sistema de Justicia, en los Juzgados de Familia y de Primera Instancia Civil, los jueces que llegaban a esos despachos siempre dudaban de su trabajo. “Como magistrada suplente no tuve mayores conflictos, pero siendo oficial, siempre ponían a prueba mi labor”, detalla.

Conoce los derechos humanos
 
La entrevistada indica que aceptó el reto actual en la PDH, porque conoce los derechos humanos desde la sociedad civil y porque es una forma de culminar el deseo y la inquietud de ocupar un cargo en esa institución, para ayudar a los necesitados.

“Quiero que las garantías fundamentales las conozcan todos y todas, y se vuelva una práctica”, añade. Explica que sus retos son los mismos del equipo de la PDH: Transformar lo que se ha hecho tradicionalmente, buscar el fortalecimiento de la institución e intensificar el trabajo en las auxiliaturas y las unidades móviles.

Hilda Morales Trujillo, con el apoyo de sus padres, ha logrado lo que es ahora. Cuando terminó la carrera de magisterio, pensaba que era hora de trabajar para seguir estudiando. “Mi papá me apoyó económicamente en el primer año de universidad y cuando encontré un empleo contribuí con los gastos de la familia”, recuerda.

Desde que estudiaba la secundaria fue una activista. “Era muy estudiosa, pero estuve ligada a las luchas estudiantiles, me tocó vivir la época de represión contra la universidad. Me tocó correr cuando la Policía tiraba bombas lacrimógenas a las protestas. Llegué a la Usac durante las denominadas jornadas de marzo y abril, y tendría que haber sido demasiado indiferente para no apoyar esas luchas”, expresa.
“Salí a manifestar a las calles desde que estudiaba en el INCA. Siempre fui muy inquieta. Teníamos un periódico impreso y un radioperíodico. Cuando no estaba en eso, me encontraba en la biblioteca”, puntualiza.

Morales expresa que si volviera a nacer le gustaría ser lo que ha sido siempre. “No estoy arrepentida de nada. Tal vez llenaría más algunos espacios de mi vida, profundizando en el estudio”, concluye.